Las curvas de Zara y las mujeres de verdad

Bueno, vale, ya está bien. Durante estos días he leído numerosos mensajes, críticas, artículos y tweets acerca de las ya famosas modelos de Zara en su campaña Love your curves. Tengo que decir esto, sí, pero no voy a hablar de Zara, no. Que la empresa de Amancio Ortega ha demostrado en más de una ocasión que no tiene escrúpulos a la hora de transmitir su mensaje, escoger a sus modelos o velar por las condiciones laborales de sus trabajadoras, no es nada nuevo. No me extraña de una compañía que ha crecido gracias a fomentar y explotar a través de mano de obra barata a trabajadoras en países donde las condiciones laborales y los derechos sociales brillan por su ausencia. Entiendo la indignación, pero el mensaje repetido de “Así no, Zara, así NO“, roza el cinismo. Esa recriminación de conducta se extiende a los diferentes ámbitos que Zara contempla, desde su imagen como marca, hasta las condiciones de trabajo de sus fábricas en Bangladesh. Pero seamos sinceras; denunciar una imagen publicitaria es más mainstream  y se populariza antes. Al final, las modelos jóvenes y delgadas de la imagen son occidentales, jóvenes, blancas. Pertenecen a una parte de la sociedad que importa, no como las mujeres de Bangladesh.

Pero es que además, existe otra cuestión que me lleva revolviendo la cabeza estos días. ¿Cuál es el mensaje con el que se ataca la campaña? “Por favor, eso no son curvas” “Poned curvas reales”, “Esas mujeres no tienen curvas”…bueno, del estilo. Yo me planteo el trasfondo social que el mensaje que se alza contra la sonada campaña de Zara transmite, más allá de la crítica y el revuelo inicial.

No es la primera vez, y al final esto ocurre en muchas ocasiones que se critica un anuncio/modelo/estereotipo por la imagen canónica que supone socialmente, pero termina asentándose un nuevo canon que asocia una nueva imagen estereotipada pero sustentada en valores diferentes. ¿Qué se repite para atacar a la empresa? Que esas mujeres no tienen curvas.

No seré yo quien defienda que esas mujeres aparezcan en un cartel para anunciar una línea de ropa que “ama tus curvas”. En primer lugar, porque su estereotipo predomina sobre el resto: blancas, rasgos caucásicos, pieles perfectas, cuerpos delgados…si algo representa, desde luego no es al público que compra en Zara, sino a una parte pequeña de este público. No entro a discutir la tremenda influencia que tiene que las modelas sean delgadas, todas sin excepción, que representen estereotipos y que influyan en que niñas de todo el mundo desarrollen problemas de autoestima y enfermedades de tipo alimenticio. Creo que en eso estamos todas de acuerdo.

¡Pero por favor! Atacar un anuncio que defiende un único estereotipo de belleza no debe nunca atacar a las personas que comparten rasgos con ese modelo físico. Como dijo Susan Sontag, “No está mal ser bella; lo que está mal es la obligación de serlo”. Es decir, lo que horroriza y perjudica socialmente a niñas y mujeres en todo el mundo no es que haya chicas delgadas, sino que sea una obligación basada en la aceptación social y las construcciones identitarias parecerse a ellas. Porque elimina cualquier rasgo de variedad y porque somos diversas. En sus anuncios no cabe la diferencia; y las personas somos variopintas en esencia.

Nos pasa que a veces pretendemos atacar algo con tanto descaro, que nos pasamos de purismo y terminamos imponiendo un nuevo dogma ajustado a otros patrones que consideramos más acertados, obviamente basándonos en nuestra propia escala de valores. Atacar el anuncio no debe de ir unido a atacar a las mujeres delgadas, porque al final caemos en el mismo juego cruel y perjudicial. A esto me refiero:

captura-de-pantalla-2017-03-04-a-las-17-57-23captura-de-pantalla-2017-03-04-a-las-18-22-56Curvas Zara

captura-de-pantalla-2017-03-04-a-las-18-23-05
Tiene gracia, un hombre opinando sobre lo que debe predominar entre las mujeres, muy revolucionario, sin duda.

¿Qué pretendemos? Denunciar la constante presión publicitaria a la que nos vemos sometidas las mujeres, o establecer un nuevo dogma donde las curvas de verdad sean las válidas? Hay una clara diferencia entre atacar a la marca, y atacar a las chicas.

La importancia reside, aún más, en la concepción social que se tiene acerca del cuerpo de las mujeres. Caemos muchas veces en defender a capa y espada el mensaje las mujeres de verdad tienen curvas, y nos olvidamos de que Todas las mujeres son de verdad. Si concebimos que el cuerpo de las mujeres tiene curvas, entonces debemos aceptar que, más o menos marcadas, en mayor o menor medida, estas chicas también tienen curvas. ¿Qué se pretende llamándolas palillos, esqueletos, mujeres sin curvas? ¿Des-mujerizarlas? -sé que no existe esa palabra, se entiende-. Hay mujeres con cuerpos diversos, delgadas, gordas o intermedias entre un sin fin de posibilidades. Todas ellas válidas y respetables.

Tan dañino es que en el instituto te insulten llamándote gorda, como utilizando expresiones cual palillo, tabla, espagueti o cosas parecidas.

Así que por favor, si quieres defender el cuerpo de las mujeres, defiéndelo desde la diversidad y no imponiendo nuevos matices sexistas y estereotipados que preocupan y dañan la autoestima de quienes no son como tú consideras.

Curvas zara

curvas zara

Imagen de cabecera extraída de Twitter.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s