Sobre elecciones propias

Un año.

Hace exactamente un año que decidí empezar a escribir aquí.

¿Tengo algo qué decir sobre ello? La verdad es que sí, y no. Tengo lo mucho que decir de todo lo que he vivido en este tiempo. Tengo lo poco que decir de que al final el tiempo solo son fechas y lo que suma y cuenta, son las experiencias.

Así que puedo pensar en las experiencias que hace un año tenía.

Y luego pensar en las que tengo ahora.

Y entonces sí, puedo decir que decidir comenzar a escribir este blog es una de las cosas más liberadoras que he hecho en mis últimos años, puede incluso que en mi vida. La verdad es que poco tiene que ver con el blog en sí ni por los logros que lleve acumulados. Es más una cuestión de crecimiento personal. Es una cuestión de toma de decisiones, y de elecciones propias. Y ahí es donde este pequeño proyecto fue el primero de muchos. La primera elección de las que vendrían después.

Hace un año me encontraba terminando un pequeño año de estudios de postgrado, búsquedas personales y, lo más importante, búsqueda de empleo. Digo lo más importante no porque crea que lo sea, sino porque marcaba mi rutina. De no ser así podría haber hablado de un año sabático, de reflexión y relajación, de decisiones y búsquedas. Pero la realidad es que una de las búsquedas consistía precisamente en el hecho en sí de un “futuro laboral“. Y que, con mis veintitrés años en España, estaba bastante crudo.

Entonces decidí comenzar a escribir. Ya lo había hecho antes, ya había creado pequeños blogs en los que escribir acerca de mis ideas, creaciones, pero no, nunca había escrito sobre mis reflexiones, dudas, preguntas, curiosidades. Nunca había escrito, en definitiva, sobre mí. Incluso a día de hoy dudo mucho que lo haga, dudo que en algún momento sea yo quien escribe y no sea la idea que pretendo transmitir. Supongo que estas dudas, son parte de mí y que al final, es la historia de mi crecimiento. Si miro atrás puedo reparar en las cosas que he conseguido con este blog y la verdad es que no son pocas, no son banales, y quizá lo más importante: no son de nadie más, son mías. Algo que me hace sentir realmente segura y feliz considerando que puedo, tomo y encabezo las elecciones en mi vida.  A día de hoy, el blog es quizá uno de los proyectos que menos ha logrado en número reales, pero lo importante es que fue el primero, el primer paso, la primera piedra que puse en un pequeño sendero que ahora ya, me conduce a algún sitio.

Hoy el blog tiene poco más de veinte seguidores*, pero cada notificación que llega nueva me hace la misma ilusión que la primera vez. Este blog me recuerda que puedo ser persistente, con subidas y bajadas, a veces más, y otras veces menos. Que los valores que le asigno a cada cosa que ocupa espacio en mi vida y en mi tiempo los decido yo, tanto cuando le dedico espacio a cosas importantes, como cuando no lo hago. Cómo gestiono mi tiempo, y en qué decido invertirlo, me hace, de una manera u otra, ser, y a veces soy más feliz, y otras menos; y todo, al final, depende de mí. Tanto del tiempo más real que malgasto en momentos improductivos, como del tiempo abstracto que dedico en mis pensamientos a cosas que no tienen importancia. Y a la inversa. Que una tarde entera fantaseando con la próxima exposición fotográfica que montaré en un espacio feminista puede ser tremendamente productiva, tanto por la felicidad que me produce, como por el desahogo que me supone. Y es que, si de algo me he dado cuenta en este año, en estos meses y en cada día que ha pasado desde entonces, es que el motivo que me llevó a escribir el blog se ha materializado cada vez más: necesito crear para sentirme viva. Es una sensación que se retroalimenta, como un ciclo vital, como una rueda. Cuando me quedo quieta, las ganas se apagan, se diluyen; y en cambio destinar tiempo, recursos y energía a la creación, de cualquiera de las maneras, me reconforta y alimenta como la más rica de las comidas.

Quizá el blog sea el más pequeño e insignificante proyecto de los que he ido creando desde que decidí sentirme libre para tomar mis decisiones. Porque al final todo esto va de atreverse a hacer cosas que antes no tuvieron sentido, resultaban utópicas o nadie creía en ellas. ¿Qué más da? Si al final, lo único que ha cambiado desde entonces es que yo he empezado a creer en ello. La mayoría de proyectos aún nadie los conoce, y es lo que tiene -supongo- el trabajo duro y la persistencia: que hay que esperar al momento adecuado para cada cosa.

Que al final, lo más importante de todo, de verdad que sí, de todo esto; es que me atreví a dar el paso de escribir para que otras lo leyeran. De mostrarme. Quizá la barrera más fuerte que he salvado en todo mi camino. En este camino he descubierto que aquellas que lo leen, imaginan, ríen, se emocionan o se conectan de algún u otro modo conmigo. Que les gusta. Y ese es un regalo propio que me hago a través de otros, de otras, de gente a la que ni siquiera conozco pero tengo la sensación de haber tenido una de esas conversaciones profundas en las que existe resaca emocional.

¿Con esto qué quiero decir? 

HAZLO, hazlo, en serio.

No te lo pienses tanto, no le busques problemas; hazlo si crees que te va a hacer feliz. Y sobre todo, hazlo porque es la oportunidad de saber qué es para ti. Hazlo porque luego vas a poder ver, con orgullo, que lo hiciste.

Gracias por estar al otro lado,

Gracias por leerme,

Gracias 🙂

 

Virginia

 

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