El virus de la islamofobia

“Una cepa de islamofobia anda suelta. Las autoridades advierten que se trata de una variedad no conocida hasta la fecha, aunque los cambios en su material genético no son realmente notables, provoca reacciones desmesuradas de lo que venían acostumbrando sus precursoras. 
El nuevo patógeno, de origen desconocido, ha sido identificado en los últimos días. Su origen se relaciona con los últimos acontecimientos terroristas ocurridos en Europa.”

Así comenzaría la noticia que solo –en mi opinión- podría justificar que la islamofobia se propague cual cepa contagiosa en condiciones de insalubridad. El resto, se debe a otros factores que quizá se encuentran más arraigados en nuestro inconsciente colectivo de lo que creíamos.

En realidad voy a hablar de tres situaciones posteriores al atentado terrorista que se vivió hace una semana y media en Manchester.

Situación uno. 

Una chica comparte una publicación acerca de Monedero y un polémico tuit sobre la expansión de la causa árabe “como la pólvora” por Europa y el resto de Occidente. El tuit en cuestión, de 2011, poco tiene que ver con un hecho tan terrible y doloroso como el que ocurrió en un concierto de niñas y jóvenes de menos de veinte años. La verdad es que no pretendo defender a Monedero, justificar sus mensajes ni, en definitiva, hacer ninguna referencia a su persona. Me da igual.

Lo que me irrita es el mensaje en sí que se transmite sobre algo que parece una cosa, y resulta que no lo es. Voy a explicarlo en sencillos argumentos: ese tuit hacía referencia (por cronología y correspondencia histórica), a la revolución social con origen en la primavera del año 2011 y que se sucedió en Túnez, para después dar lugar a una revolución en diferentes países de oriente medio caracterizada por convertirse en una reivindicación social por la democracia y los derechos humanos. Algo semejante a lo que ocurrió en España con el 15 M, pero con diferencias muy notables en contexto y trasfondo.

Ahora imaginemos que ese tuit hubiese sido escrito acerca del movimiento 15 M, utilizando exactamente las mismas palabras. ¿Cuál habría sido la respuesta? Nula, puesto que no creo que nadie se hubiera dedicado a señalar lo “amenazador” que podría ser que un movimiento en protesta por los derechos sociales se propagase como la pólvora. Menuda estupidez, ¿no?

Bueno, pues ahora vamos a pararnos a pensar en porqué esa interpretación esconde islamofobia en su argumentación.

  • En primer lugar, porque hace falta poco más que un tuit rescatado de hace seis años para crear una historia ficticia acerca del apoyo al “terrorismo islámico”. Quizá es que ese circo mediático acerca de Venezuela, los comunistas y los terroristas de ETA ya no servía, y estamos intentando agarrarnos a un clavo ardiendo. O lo que es lo mismo: a intentar crear estupideces para justificar el odio que le tenemos a personas que intentan mostrar realidades diferentes. El ataque mediático contra los movimientos sociales, Podemos o plataformas similares (PAH, Velaluz) no es nuevo. Tampoco va a dejar de renovarse nunca.
  • En segundo lugar, y quizá lo más insultante de todo, es que se da por sentado que si alguien se refiere a “la lucha árabe” va a estar hablando de terrorismo. Y este es un fundamento tremendamente simplista y cargado de ignorancia. Básicamente porque las personas de origen árabe (que, por cierto, no comparten un mismo origen, cultura, características ni tradiciones) tienen una historia propia más allá del terrorismo. Supongo que no hace falta que señale que no todos los árabes o personas que profesan el islam son terroristas. Es más, es que la frase que acabo de escribir, que tantas veces hemos oído, no tiene maldito sentido. Es absurda. Claro que no. Es que las personas que profesan el islam, personas de origen árabe, son las primeras víctimas de los terroristas. ¿Por qué? En definitiva porque no se trata de religión, nacionalidad o cultura: son fanáticos que se encasillan dentro de construcciones sociales para justificar sus actos de violencia infundada.
    Es un acto de profunda ignorancia relacionar que la única lucha, concepto o ideología que se puede propagar por Europa proveniente de países árabes, es el terrorismo. ¿De verdad hay gente que cree que no existen pensadores, profesoras, médicos, investigadoras, madres y padres, personas que hacen una vida tan normal como la tuya y la mía? Es tremendamente ridículo creer que más allá de lo que conocemos, no existe una realidad diaria simplemente porque no somos conscientes de ella.
    Y, si por otro lado se conoce, entonces es aún más terrible suponer que esa misma se desarrolla con el único propósito de construir un odio macabro con destino occidente. En definitiva; relacionar islam con terrorismo, árabe con ISIS o crisis de refugiados con invasión. Conceptos que hoy día aún se creen, se materializan en comportamientos diarios y toman una forma aún más nítida con este tipo de acontecimientos terroristas. A pesar de que sean precisamente personas de origen árabe las principales víctimas del terrorismo mal llamado islámico.
    Porque al terrorismo a manos de cristianos no lo llamamos terrorismo cristiano, lo llamamos fanatismo. 
    Porque llamarlo terrorismo islámico generaliza el concepto al islam, generalizando una realidad muy concreta en conceptos muy genéricos; lo cual nos lleva a pensar, consciente o inconscientemente, que el mensaje que nos llega es común y se sucede de manera habitual en lo relacionado con islámico.
    Acotando me reafirmaría en que utilizar un mensaje de apoyo al pueblo árabe utilizado como argumento de apoyo al terrorismo nos muestra las cortas miras de occidente en cuanto al conocimiento de la historia contemporánea; y nos muestra además los intentos de criminalizar y demonizar actividades que en realidad, son dignas de admiración como fue la Primavera Árabe. Todo bajo el concepto colonialista que da por supuesto que lo que venga de oriente no puede ser nada bueno.

Situación dos.

Estando charlando con dos personas en el trabajo, hablamos acerca de lo que ocurrió hace unos días en el concierto del Manchester Arena. La conversación se desarrolla algo así como:

– Joder, es que fue muy fuerte. Eran niñas, la mayoría niñas. No puedo, me emociono con todo lo que ha ocurrido.

– Ya, ha sido algo realmente terrible. Estas cosas siempre dejan con un cuerpo… Y cuando atacan colegios con niños en oriente y no lo sabemos. El maldito terrorismo.

–  Ya, pero es que lo de aquí, ha sido muy fuerte.

Si, bueno, eso que les pasa a los niños en Siria es horrible, pero es que lo que pasa aquí es terrible. No hay nada, de verdad, nada, que se me ocurra para justificar una respuesta así sin pasar por el racismo, la xenofobia y la concepción de que los blancos importamos más que cualquier otra etnia planetaria. ¿Cómo se puede interpretar que haya habido tal recaudación de fondos para personas que, por suerte, tienen unos derechos sociales, sanidad, un seguro en muchos casos que les ampara, capacidad económica, pero…¿qué queda en esos países donde los colegios, las casas, todo ha quedado reducido a cenizas por exactamente el mismo grupo terrorista?*
Comprendo la solidaridad, la conmoción y la tristeza; de verdad que sí. Pero me asombra la capacidad de aislar exactamente las mismas cualidades y emociones cuando el atentado se produce matando a niñas y niños de otra nacionalidad.

Situación tres.

Y esta se llevó a cabo a través de las RRSS. Ese cáncer social en el que, lamentablemente, tanto las buenas reflexiones como los argumentos de mieeerrrda (así, con pronunciación argentina), se hacen virales con simples clics del teclado.

La situación se produjo porque una chica, tras el temor de los atentados ocurridos en Manchester, subió un vídeo a las redes sociales preguntando acerca de si alguien sabía qué ocurría, pues escuchaba algo parecido a un tiroteo.

Los comentarios que siguieron al vídeo contemplaron la posibilidad de que fuesen petardos o fuegos artificiales que anunciasen el comienzo del Ramadán, mes de ayuno en el islam.

Y entonces, un aluvión de juicios de valor, respuestas inapropiadas no sin faltar por supuesto las difamaciones, comenzaron a desarrollarse en torno a la publicación. Lo realmente curioso es que muchas de las personas que comentaban ni siquiera sabían si ese día comenzaba el Ramadán, si esos sonidos eran fuegos artificiales o ni siquiera qué es Ramadán. El caso es que las argumentaciones se basaban en frases del estilo “Si es verdad que es la celebración del Ramadán, me parece no tener vergüenza ni respeto por las víctimas”. Es decir, que a todo esto se estaban realizando difamaciones y juicios tremendamente duros hacia las personas musulmanas (como comunidad,  no de manera individual, y esto es FUNDAMENTAL para entender todo lo que intento explicar) sobre la posibilidad de que estuvieran celebrando el comienzo de una celebración religiosa estando tan reciente el atentado.
Obviamente, si alguien se casó por la iglesia el día siguiente del atentado nadie ha subido un vídeo a Facebook diciendo que los cristianos son unos irrespetuosos por celebrar una ceremonia religiosa.
Es más, es que ni siquiera está claro que fuesen personas celebrando el Ramadán. Sencillamente porque ese mismo fin de semana, los hinchas del Manchester United celebraban en las calles de Manchester un partido de su equipo. Algo no señalado, no criticado y no juzgado; a pesar de que el evento había ocurrido en su misma ciudad. Un escéptico tendería a pensar que estamos un poquito comidos de racismo, ¿verdad?

Pero no, porque aquí somos todos muy progresss.

Pero lo más emblemático es que, al señalar esto mismo, alguien me contestó que el fútbol nunca ha matado a nadie, y el islamismo si. Y ahí, precisamente ahí, es donde radica el racismo. En que al final, aunque lo neguemos, aunque lo evitemos decir, aunque nos engañemos: sigue habiendo un inconsciente colectivo que tiene miedo al islam, que teme a los árabes y que cree que todos pueden ser terroristas. Y lo peor de esto es que hay mucho de racismo, mucho de islamofobia, y muy poquito de igualdad.

Como foto, acompaño una imagen de un acto llevado a cabo en Manchester en el lugar de conmemoración de las víctimas. Casi un centenar de personas de religión islámica recorrieron las calles del centro de la ciudad portando una rosa y un papel. Lo depositaron en el lugar del homenaje, con las miles de muestras de respeto, apoyo y conmoción que se han desarrollado desde esos días en la ciudad. Un gesto lleno de respeto, cariño, y por supuesto valor. Mucho valor.

Porque el miedo, el dolor o la tristeza no justifican ninguna injusticia a quienes huyen exactamente de lo mismo que nosotros tememos.

 

Aclaración:

Cuando hablo de personas musulmanas, me refiero a aquellas personas que profesan el islám como religión.

Cuando hablo de personas de origen árabe, estoy haciendo referencia a aquellas personas de origen árabe, pertenecientes, principalmente, a países con lengua arábica. Esto engloba a personas musulmanas, cristianas, ateas e incluso de otras religiones o ideologías. Soy consciente de que es una generalización algo burda, y que es algo así como hablar de personas europeas; término que de manera imposible puede englobar todas las diferencias culturales que existen dentro de este concepto.

Las personas provenientes de países de oriente medio se engloban dentro de una franja de países en torno a la Península Arábica.

En muchas ocasiones empleo estos términos porque me resulta una manera sencilla de evidenciar como, desde nuestra construcción colonialista, tendemos a simplificar conceptos; creyendo que todas las personas provenientes de oriente medio son árabes, todos los árabes son musulmanes, y todos los musulmanes son partícipes del terrorismo. Deseo que se entiendan las matizaciones, y por supuesto las grandes diferencias que existen entre estos conceptos.

Matizar, más si cabe, la desinformación e ignorancia que, desde occidente, profesamos hacia tan amplia variedad de culturas, lenguas, ideología, religiones y tradiciones. Por experiencia propia sé que una persona Kurda nada tiene que ver con un Marroquí, con una persona Siria o con un Afgano. Aunque desde la ignorancia, les agrupemos desde el nombre de árabes.

6 comentarios en “El virus de la islamofobia

  1. Muy bien escrito y entiendo lo que quieres decir, pero sigues tú también con lo de árabe- musulmán y eso debe terminar ya. Los árabes somos de muchas religiones y musulmanes hay de muchas razas. Por cierto, la plaza Tahir es la de Egipto. Un saludo.

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    1. Muchas gracias por tu comentario. He revisado el texto, y he hecho algunas modificaciones. Me encantaría saber qué te parecen. A veces es muy difícil reconstruir los pensamientos colonialistas que tanto nos han inculcado y que llevamos grabados en la médula. Pero gracias por la aportación. Me alegra haber podido transmitir el mensaje! Un saludo.

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      1. Muy bien, es difícil el uso de términos incluso para nosotros, ya no te cuento si somos bereberes, eso es otra historia. Gracias por escribir este artículo.

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      2. ¿Qué te parece si me ayudas a publicar una entrada hablando sobre estos conceptos? Viví con una familia bereber durante una temporada, y hay mucho que desde occidente ignoramos sobre la variedad cultural que existe. ¿Te apetece?
        Gracias a ti por leerme 🙂

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