Voluntariado en Grecia: Cosas que aprendimos como voluntarias en Grecia – Parte II-

Podría titularse Cosas a tener en cuenta antes de hacer el viaje, pero en realidad nuestra experiencia no fue más que una gota dentro del océano, por lo que quizá no sirva de nada, o sirvan de mucho cada una de las nociones que voy a contarte a continuación.

Sobre el país

Grecia es un país actualmente sumido en una profunda crisis económica. Su población vive a límites insospechados de exclusión social y pobreza, lo que en ocasiones provoca grandes problemas a la hora de llevar a cabo proyectos o interactuar con organismos locales. La crisis económica daría para tres entradas solas, a sí que me limitaré a aspectos más superficiales:

En Grecia hay MUCHOS mosquitos

Como país de la cuenca mediterránea, clima templado y costas cercanas, Grecia parece tener criaderos de mosquitos en cada parque o jardín. Puede que a quien no viva de cerca esta realidad, le pueda parecer algo banal, pero en nuestro caso -alérgicas y altamente atractivas para los mosquitos- estuvimos dos días apañaos con el tema. Hasta que encontramos repelente antimosquitos y, sobre todo, antihistamínicos, los cuales necesitaban receta médica. De haberlo sabido, me lo habría llevado de casa sin dudarlo.

Precio de la comida

Debido a la crisis económica que comentaba antes, la comida en Grecia tiene un precio especialmente elevado. Más si vienes de países como España, Portugal, Alemania…en los que la comida está a un precio realmente accesible. Puede parecer una chorrada, pero nos sorprendió sobremanera, más cuando llevas un presupuesto ajustado de voluntaria-precaria.

Se puede vivir a base de Souflaki y Gyros

El sustento básico de cualquier voluntari@ poco apañao que se preste en Grecia. Son baratos, hay de diferentes formas -incluído vegetariano, más barato, riquísimo y sin sufrimiento animal-, y te sacan del paso casi todos los días. Se supone que es una comida típica, pero acabarás aborreciendo a la par que adorando ese trocito de pan enrollado.

El pueblo Griego

Si algún país merece ser digno de un estudio sociológico, sin duda es Grecia. A mí me pasaba que tenía ciertos estereotipos, en base a su historia, cuna de la humanidad… Nada más lejos de la realidad. Si bien no se puede generalizar, el pueblo griego es interesante, ante todo. Diverso, heterogéneo, gente con mucha mezcla sanguínea, pero a la vez castizos. La solidaridad es brutal, sobre todo si tenemos en cuenta la crisis económica en la que está sumida el país, y todas las castañas que le quita del fuego a La Gran Europa de los Mercados, haciéndose cargo de todo el tráfico de personas que llegan a través del Mediterráneo. Racismo, patriotismo, caras dulces y amargas… diversidad, sobre todo diversidad.

Sobre el voluntariado
Sentimiento de incompetencia

Fueron muchas, muchas las veces en las que sentí que no valía para nada lo que estaba haciendo. Si bien era consciente de que mi trabajo tenía una validez, no eran pocas las veces que me inundaba una sensación plena de abatimiento debida a la incapacidad de actuación. Una frustración que traspasaba las barreras de lo que yo podía hacer. Pensaba entonces en que yo no iba a conseguir parar una situación que escapaba de mi dominio, que el trabajo que estaba haciendo serviría para algo o alguien en algún momento. Pero bueno, si de entrevista de trabajo se tratase, pondría el requisito alta tolerancia a la frustración como habilidad a tener en cuenta.

Tiempo, Ti-Ti-Tiempo

Por suerte, pudimos estar todo el tiempo que consideramos necesario y pudimos ofrecer a los proyectos en los que participamos; si bien nos dimos cuenta de la importancia que tiene el tiempo una vez estás allí. Había veces en las que llegaban personas que apenas podían quedarse unos pocos días, tres-cuatro días. A pesar de que existen proyectos, sobre todo de logística, en los que se puede ayudar, creo que puede ser productivo repensar la ayuda que se puede ofrecer: quizá con el dinero destinado a organizar un viaje de tres-cuatro días-tiempo que se tarda en asentarte en el lugar y conocer el proyecto-, se podría apoyar uno de los proyectos que ya se llevan a cabo. A veces es importante preguntarse si las razones que nos llevan a hacer el voluntariado son sociales o personales.

La importancia de la flexibilidad

Antes de partir, pensé en unos proyectos que poder llevar a cabo una vez allí, proyectos que me habían dicho hacían falta -sobre salud sexual y reproductiva- y que preparé en cuanto a material y predisposición se refiere. El caso es que, una vez allí, las circunstancia momentáneas, los contratiempos, necesidades y factores adversos hicieron que poco a poco tuviese que deshacer la idea de llevar a cabo el proyecto, al menos en ese viaje. Hoy soy consciente que con tiempo suficiente, un lugar adecuado, y tras mi primera visita, podría realizarlo; pero llevarlo preparado la primera vez puede ser complicado. Además, in situ hay un montón de proyectos, actividades organizadas y asociaciones que ya tienen funcionamiento, por lo que puede ser interesante participar o proponer mejoras, dar empujoncitos…

Si levantas una piedra te encontrarás…

Sí, españoles. Muchos creerán que somos una especie que se reproduce en desmesura para enviar a su progenie al extranjero, pero el caso es que en Grecia te encontrarás voluntario/as españoles. Vamos, que si no sabes inglés, ni griego, no te preocupes, seguro que encuentras a algún paisano/a cerca. Además, a los griegos les gusta España y su gente, por lo que si dices que eres hispánico, posiblemente te saquen una sonrisa o alguna broma al estilo griego. Verás que somos pueblos que compartimos algo más que las playas mediterráneas y el lenguaje fonético -y la crisis económica-.

Sobre las personas refugiadas

En esencia, se trata de una actividad que pretende satisfacer las necesidades de unas personas en una situación de vulnerabilidad concreta. Creo que el enfoque principal del voluntariado debe ser enfocado a las necesidades reales que las personas muestran, sin olvidarnos de nosotrxs, pero teniendo muy presente cual es el fin último de lo que fuimos a hacer allí. El factor primordial del que fuimos consciente es que son personas que vienen de la guerra; en diferentes situaciones y realidades; pero con un drama social impreso en el pasaporte.

No comen carne de cerdo

La mayoría de refugiados no comen carne de cerdo, pues es una tradición muy marcada en el islam. Puede que haya mucha gente que ya lo sepa, pero no siempre es el caso. Sin ir más lejos, el gobierno griego tuvo que adecuar su menú ante las necesidades alimenticias de las personas refugiadas. Además, hay muchos alimentos que llevan manteca de cerdo, grasa animal u otros componentes derivados del animal. Una alimentación es vital en situaciones de vulnerabilidad social como estas. Aquí puedes leer un poquito más acerca de esto.

Falsos mitos

La diversidad cultural siempre ha sido fuente de falsos mitos y creencias, imágenes asentadas en la imaginación colectiva que nada o poco tienen que ver con la realidad que se presencia en su extrema vivencia.

La Islamofobia  es una de las mayores lacras impuestas por la sociedad occidental hoy día, y no es difícil encontrarse con los comentarios que aluden a terrorismo para justificar lo que es racismo o xenofobia. Este es un artículo interesante sobre este tema.

Otro de los mitos más extendidos es el de que son personas que vienen a Europa por motivos económicos, y en busca de recursos. Nada más lejos de la realidad. Las personas que han conseguido cruzar el Mar Mediterráneo lo han hecho en la mayoría de ocasiones pagando a mafias enormes cantidades de dinero. El origen de ese dinero puede ser proveniente de ingresos adquiridos en Turquía a cambio de jornadas laborales explotadoras, o de ingresos previos provenientes de Siria. Siria era un país en crecimiento económico, con un nivel de vida no comparable a países empobrecidos, a los cuales se suele asociar el voluntariado. El problema es que debajo del suelo de Siria hay petróleo, y que su población vale bien poco para las grandes potencial mundiales. En consecuencia, las personas refugiadas que vienen a Europa no son pobres, o al menos no en su mayoría. Lo que no quita que se necesiten recursos e infraestructuras para darles un asilo digno. Es un punto importante desde un punto de vista informativo, pero también social; pues se suele asociar una lacra a la pobreza, quedando extendida esta a cualquier situación de vulnerabilidad social independientemente de que se cumplan o no los puntos establecidos. La población pobre de Siria huye hacia países como el Líbano o Turquía, no pueden pasar a Europa.

En-cariñamiento

Aunque sé que es un tema complicado, que resulta difícil de controlar desde el nivel emocional, es importante gestionar la relación que se crea con las personas refugiadas. En muchas ocasiones compañeros que llevaban meses en los proyectos nos contaban lo dañino que resultaba a veces cuando alguien se encariñaba con las familias para después volver a su casa unos días después. Se trata de personas que viven en una situación de emoción constante; y cada pérdida puede suponer un duelo difícil de asumir. Es interesante plantearse de nuevo si es beneficioso lo que podemos ofrecerles.

No son sólo provenientes de Siria

Si bien es cierto que la población Siria está viviendo uno de los momentos más difíciles, produciéndose una ola migratoria de grandes dimensiones, no es el único origen del que provienen las personas que actualmente se encuentran en Grecia. Por el contrario, nos encontramos con nacionalidades Afganas, Iraníes, Pakistaníes, Iraquíes, Kurdos… Cada una de ellas con sus costumbres, rasgos étnicos e incluso diferencias religiosas. Es importante, porque por lo general existen roces culturales o incluso disputas entre grupos de diferentes nacionalidades.

No son solo musulmanes

Ser musulmán es una cuestión de religión, no de procedencia. Si bien la mayoría de las personas refugiadas provenientes de países de Oriente Medio profesan el Islam,  existe la creencia generalizada de que todos son musulmanes. Pero esta no es la realidad. Existen personas cristianas, musulmanas, judías, e incluso ateas. Esto pone en el campo de actuación una variedad destacable a la que hacer frente en los diferentes contextos y situaciones que se nos presenten.

Aunque sin duda, el aprendizaje básico es la predisposición a aprender. Esto son cosas interesantes para poder enfrentarse al día a día, pero vivir la experiencia es sumergirse en un mundo de aprendizaje constante.

¡Suerte!

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